lunes, 11 de junio de 2012

La comedia humana, William Saroyan

Homer Macauley trabaja como mensajero para una compañía de telégrafos y se convierte en testigo de la vida cotidiana de los habitantes de Ithaca, una pequeña población del valle de San Joaquin, en California, que ve como muchos de sus soldados, en plena Segunda Guerra Mundial, no regresan del frente. Cada telegrama que entrega es el nuevo anuncio de una nueva víctima, una ventana que se cierra en el entorno familiar del desaparecido y, a la vez, un paso más en su conocimiento del mundo y del comportamiento humano. La comedia humana es la más célebre de las novelas de Saroyan y, en ella, la vitalidad y la candidez dibujan un inolvidable alegato contra lo absurdo de todas las guerras.

William Saroyan (Fresno, California, 1908-1981), hijo de inmigrantes armenios, abandonó los estudios a los quince años de edad y empezó a escribir febrilmente mientras subsistía gracias a pequeños trabajos precarios (como el de la Compañía de Telégrafos de San Francisco). A principios de los años treinta aparecieron sus primeros relatos y, en 1934, con la publicación de El joven audaz sobre el trapecio volante (Acantilado, 2004), obtuvo un reconocimiento general, que creció aún más con la aparición de Me llamo Aram (1940; Acantilado, 2005), La comedia humana (1943; Acantilado, 2004), Las aventuras de Wesley Jackson (1946; Acantilado, 2006), Cosa de risa (1951; Acantilado, 2008) y El tigre de Tracy (1951; Acantilado, 2011). 


Amigos, nos vemos el jueves 14 de junio a las 19.30 horas. Buena lectura.

1 comentario:

  1. Hola a todos. Terminé ayer el libro y me ha parecido precioso, a pesar de la tristeza que desprenden muchos de los personajes, así como la época en sí, pero que a la vez te llenan con su ternura y bondad: Homer y toda su familia, la profesora Hicks, el señor Grogan, el señor Spangler... La inocencia y curiosidad de Ulysses también me han llegado.
    En cuanto a la maestra, aunque su personaje aparece en muy pocas páginas, su discurso (pág 55-56) me parece un dechado de pedagogía y amor a los niños y a su profesión, cosas que no se ven en muchos profesores hoy en día.

    Nos vemos el jueves.

    ResponderEliminar