lunes, 29 de octubre de 2012

Drácula, Bram Stoker

Si hay un mito literario que haya alcanzado la universalidad, sin duda es el de Drácula, el arquetipo del vampiro. Publicada a finales del siglo XIX recibida todavía como una novela gótica tardía, sus repercusiones han desbordado con creces el ámbito cerrado del género, gracias a una hábil amalgama de folclore e historia auténtica. Drácula es un clásico porque cuenta algo que puede suceder donde quiera que haya seres humanos: el miedo a la muerte y a los muertos, el sueño de la inmortalidad, la dialéctica psicológica y sexual en nuestro interior entre dominio y sentimiento, entre el deseo de herir a los que amamos y de ser heridos por ellos.

Bram Stoker (1847-1912), seudónimo de Abraham Stoker nació en Dublín, en cuya universidad estudió. Fue durante diez años funcionario y crítico teatral, hasta que se marchó de Irlanda en 1876 como secretario y representante del actor inglés sir Henry Irving, con quien dirigió el Lyceum Theatre de Londres. Fue socio del actor hasta que este murió en 1905. Escribió numerosos libros, entre ellos Recuerdos personales de Henry Irving (1906). Su clásica novela de terror, Drácula (1897), creó el personaje del vampiro y conde Drácula de Transilvania que ha inspirado muchas versiones, continuaciones y películas. 

En este año se cumplen 100 años de su fallecimiento ("¿por causas naturales?") y le recordamos con su obra más emblemática. Nos vemos el jueves 29 de noviembre a las 19.30 horas. Buena lectura.